miércoles, 11 de abril de 2012

¿Obedecemos la Palabra?


2 Tesalonicenses 3:14-15
Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a éste señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.
Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.
A veces nos sucede que actuamos conforme a nuestros razonamientos y no basados en el consejo de la Palabra, la cual nos es necesaria obedecer, Dios siempre pondrá a alguien en nuestro camino para poder enderezar nuestros pasos; pero es lamentable enfrentar a hermanos que tienen la conciencia cauterizada y no se someten a la Palabra de Dios, no los tengamos por enemigos sino amonestémosle como a hermano. Amén

¿Cansado de Hacer Bien?


2 Tesalonicenses 3:13
Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.
A veces pasamos por tiempos donde se nos presentan problema tras problema ¿De qué manera respondemos a los mismos? ¿Pedimos socorro a Dios o tratamos de resolverlo a nuestro modo? Seguramente te paso que te devuelvan mal por bien, este texto nos recuerda a no cansarnos de hacer bien. Dios nos ayude a no colgar la toalla y nos de la templanza necesaria. Amén 

Pidiendo Oración


1 Tesalonicenses 5:25
Hermanos, orad por nosotros.
Cuando nos reunimos a orar difícilmente pidamos que se ore por nosotros, salvo en circunstancias en las cuales estamos enfermos o alguna otra cosa. Reconozcamos que somos débiles y que necesitamos la oración intercesora de los hermanos, así como ellos de la nuestra. Dios nos ayude a orar los unos por los otros y por los hermanos que sufren persecución en países hostiles a la Palabra de Dios. Amén

Santificación


1 Tesalonicenses 5:23
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
El dominio propio y la ayuda del Espíritu Santo que nos declara lo que hicimos mal, nos conduzcan a tener una santidad practica, para el hombre resultaría imposible pero la intervención de Dios nos es de vital importancia. Tratemos de mantener la comunión intima con Dios para no tener una conciencia cauterizada. Amén